Formas y formas de formar

Autor

Carlos Caballero
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20 de enero de 2015

 

Suelo presentarme en mis cursos diciendo que no me gusta que me llamen “formador”, dejando bien claro que a estas alturas de nuestras vidas quien no esté ya formado…

Me gusta más que me llamen “facilitador”, porque mi trabajo es facilitar el aprendizaje de las personas. Porque, llegados a una edad adulta y con cierta experiencia a nuestras espaldas, podemos aprender si queremos aprender, pero somos nosotros mismos quienes abrimos nuestras puertas al aprendizaje… Difícil será encontrar un “formador magistral” que nos enseñe…

Dice la frase célebre “el maestro llega cuando el alumno está preparado” y tiene mucho que ver con el concepto explicado. Sólo si queremos aprender podremos recibir la formación. De ahí que una gran parte de la introducción de los cursos se dedique a esta enseñanza: “Cómo hemos de estar abiertos al aprendizaje”

En muchos de los cursos que imparto, cursos in-company de profesionales de diversas compañías, segmentos y con posiciones de todo tipo, me encuentro con numerosos asistentes que se les nota “de vuelta de todo”… aparentan saberlo todo y suelen recibirme con una mirada que dice “¿Qué me vas a enseñar tú a mí de esto, si llevo tropecientos años haciéndolo?”

Por eso es preciso que la formación surja del interior y que los asistentes sean quienes, a través de sus aportaciones, logrando su total implicación, den las claves más importantes de los conceptos a aprender… el propio descubrimiento de qué es lo importante aquí resulta mucho más productivo en su aprendizaje que si se lo dijera de buenas a primeras.

Porque la actitud juega un papel clave en el proceso de aprendizaje y por mucho que uno quiera enseñar, si el alumno está cerrado, nada se va a lograr. Por eso mi forma de “formar” es más una búsqueda del auto-descubrimiento, un proceso de “excavación” en la propia experiencia, en lo más hondo de sus propios conocimientos, para que descubran “recordando” qué es lo más importante…

Sí, luego hay que aportar nuevas herramientas, posibles nuevas fórmulas que sean aplicables y que les aporten soluciones, por supuesto. Pero todo ello mejor hacerlos desde la práctica, mediante dinámicas participativas que les hagan descubrir cómo pueden resolver sus problemas a partir de esos pequeños cambios en su forma de hacer las cosas.

Y cuando los participantes descubren que son capaces, que ellos/as mismos/as pueden resolverse sus problemas con estas nuevas herramientas, entonces se motivan y aumentan su seguridad, lo que agradecen enormemente…

Pero todo esto es más verdadero porque simplemente facilito su propio desarrollo, a partir de que trabajen sus pensamientos y divaguen hasta encontrar las soluciones por ellos mismos… Quizá esto es lo que se debería enseñar también en las escuelas… ¿No crees?

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