Nuestro modelo formativo: las 10 claves de nuestro Éxito

10 de febrero de 2015

 

En Apprens buscamos la aplicación de los conceptos aprendidos en el puesto de trabajo de forma inmediata, gracias a la mejora en la obtención de resultados.

Nuestro conocimiento se basa en la impartición de cursos de formación a cientos de profesionales del mismo cargo y posición que los alumnos. 

Nuestro equipo de trabajo multidisciplinar realiza un trabajo conjunto con el objetivo de disponer de los mejores materiales y herramientas formativas.

Nuestros formadores son profesionales activos en sus respectivas áreas lo que les permite mantener un contacto real y actual con los problemas y un uso de herramientas probadas. 

Con todo ello, trabajamos con un modelo formativo basado en 10 claves que nos garantizan el éxito:

 

1. FORMACIÓN A MEDIDA

Elaboramos el curso, las dinámicas y los contenidos teniendo en cuenta la realidad del cliente, el día a día de los participantes y sus necesidades. 

Todas las actividades, ejemplos y dinámicas se basan en el medio en que trabajan los alumnos para que se sientan reflejados y aumente su interés.

Asimismo, adaptamos los objetivos formativos a los objetivos del cliente.

 

2. INMERSIÓN EN EL PUESTO DE TRABAJO

Para obtener una formación de éxito es imprescindible realizar una inmersión previa en el puesto de trabajo de las personas que asisten al curso. De esta forma es más fácil entender los problemas y dificultades de los profesionales en su día a día y obtener una perspectiva correcta de la realidad que nos permite estar más próximos a los alumnos.

Para ello contamos con nuestra propia experiencia en el mismo puesto de trabajo. En este caso, el formador del curso ha trabajado durante varias temporadas en recepciones de hotel y en comedor y restaurante, lo que le da un know-how en esa posición y facilita la comunicación y el acercamiento a los participantes.

Asimismo, realizamos un estudio previo mediante la observación en algunos establecimientos para detectar cómo se realizan las tareas en el día a día, las actitudes del personal, el ambiente de trabajo, etc. lo que nos facilita entender sus puntos de vista y obtener una visión de la realidad.

 

3. PREPARACIÓN DE LOS ASISTENTES 

Durante la primera parte del curso dedicamos un tiempo a preparar a los asistentes, ya que sabemos que muchos de ellos vienen con una actitud negativa a la formación o con unas expectativas erróneas. Otros muchos se encuentran fuera de lugar al no estar habituados a realizar cursos en aula.

Para ello realizamos una exposición de las bases del curso, explicando claramente las “reglas del juego”, los objetivos del curso, la metodología, para acabar con los contenidos. Procuramos crear una expectativa positiva, lo que les hace plantear el curso como una oportunidad, lo que facilita su inmersión, su atención y su aprendizaje.

Tras esta fase de preparación de los asistentes al curso, se encuentran con ganas de seguir, de aprender, se muestran optimistas y tienen una actitud positiva hacia la formación como camino al desarrollo.

 

4. PROVOCANDO LA PARTICIPACIÓN

Es fundamental la participación de todos los asistentes en el curso. Sabemos que hay personas que tienden a participar mucho en las clases –algunos de forma excesiva, acaparando la atención- y otros que procuran mantenerse al margen. Lo que buscamos desde el principio es un equilibrio, con la participación de todos los asistentes para que tengan el mismo protagonismo.

Esto es imprescindible para lograr una plena atención en todo momento, lo que es crucial para el aprovechamiento del curso.

Asimismo, la participación continua evita las distracciones y facilita la resolución de dudas. Gracias a esta participación mantenemos en alto los niveles de motivación de los asistentes.

 

5. ROMPIENDO BARRERAS

Muchos de los participantes suelen llegar al curso con diversas ‘barreras’ que probablemente impedirán la apertura a nuevos conocimientos. Demasiado a menudo, las personas de cierta edad sueles tener una barrera interna a aprender cosas nuevas: suelen estar tan fijados en su “zona cómoda” que les cuesta mucho abrir su mente al cambio.

Al margen de profundizar en el proceso de Cambio como contenido propio del curso, es importante provocar esa “apertura de mente” en los participantes, porque si se dejan esas barreras, es prácticamente imposible el aprendizaje.

Algunas de esas barreras son:

Miedo a equivocarse.-  Se destaca desde el principio del curso la necesidad de equivocarnos y aprender de los errores como mecanismo de auto-formación. Es normal equivocarse, todos lo hacemos.

Miedo a hacer el ridículo.- La propia inseguridad, la falta de confianza en sí mismo y la falta de hábito en la participación de cursos de formación provoca que muchos participantes tengan auténtico “pánico escénico”, miedo a quedar mal ante los compañeros. Esto lo trabajamos desde el principio del curso. 

Miedo a ser adoctrinados.- Muchos de los empleados tienen una actitud negativa hacia la “Central” y hacia todo lo que provenga de ella… incluida la formación. Piensan que se les trata de “manipular” y “adoctrinar”. 

Miedo a ser evaluados.- Algunos de los participantes a los cursos piensan que se les está evaluando en todo momento y ponen especial cuidado en qué dicen y cómo lo dicen. Esto les provoca en muchos casos un gran nerviosismo porque ven en peligro su propio puesto de trabajo.

El poder del Ego.- Gran parte de los asistentes - esto acrecentado por la edad o por el número de años en la empresa- piensan… “¿y éste qué me va a enseñar a mí?”. Falta humildad en las personas y eso hay que trabajarlo desde el primer momento.

El día a día.- La mayoría de los asistentes piensan que la formación está muy bien, la teoría está muy bien, pero el día a día se acabará comiendo toda esta teoría. Es imprescindible desde el principio mostrar la importancia de que los participantes puedan aplicar lo aprendido en el curso en el día a día. Para ello todos los ejemplos, situaciones que se trabajan y actividades están adaptados a su realidad.

El aburrimiento.- Las personas temen aburrirse en el curso. Como no están acostumbrados a estar tantas horas en un aula o incluso por propias experiencias anteriores, muchos de los asistentes piensan que el curso va a ser un “tostón”, lo que hace que su actitud de entrada sea negativa. Al poco tiempo de empezar, se dan cuenta de que esto no es así: una formación divertida, amena y dinámica va a permitir mejorar su actitud y mantener los niveles de atención e interés necesarios.

Demasiados problemas.- La mayoría de participante traen al aula muchos problemas… en sus cabezas. La falta de personal, demasiado trabajo, poco tiempo, falta de materiales o materiales obsoletos, unos jefes que no les ayudan y  no les comprenden, falta de compañerismo, un ambiente de trabajo negativo… son muchas de las cosas que viven en su día a día. Obviamente, la época de crisis que estamos viviendo dificulta mucho esta situación, aumentando en la mayoría de los casos el número de problemas con los que se enfrentan. Le damos mucha importancia a que se den cuenta que, no sólo han de saber enfrentarse a esos problemas –lo que muchas veces van a poder hacer con las nuevas herramientas que aprendan en el curso-, si no que han de evitar que les afecten más de la cuenta.

El foco en lo negativo.- La mayoría de las personas suelen tener una gran facilidad para “fijarse” en lo negativo y una de las primeras enseñanzas del curso es que “Aquello en lo que te fijas, crece”. Esto es necesario para que las personas pongan su foco en los aspectos positivos, no sólo del curso, si no de la realidad de su día a día, de los compañeros, de sus jefes, etc.

Rompiendo estas barreras logramos que mejor la actitud de los asistentes, con lo que aumentará su nivel de aprendizaje, su motivación y su energía.

 

6. FORMACIÓN DINÁMICA, AMENA, DIVERTIDA… Y EMOCIONAL

En nuestra amplia experiencia en la impartición de cursos de formación presenciales, hemos detectado que los resultados del curso dependen en gran medida de los niveles de atención y de interés de los participantes. 

Para algunas personas el propio contenido del curso puede ser un acicate para su interés y ser motivación suficiente para un amplio aprovechamiento del curso. Pero esto, lamentablemente, se da en un número reducido de casos.

La mayoría de profesionales – y más en estos niveles y posiciones- no están habituados a estar tantas horas en una aula, dejaron atrás sus etapas de estudiantes hace mucho tiempo. Por lo que no están acostumbrados a atender tanto tiempo seguido y suelen sucumbir fácilmente al aburrimiento y a las distracciones.

Para lograr esa atención continua y ese interés creciente, nuestros cursos contienen una serie de elementos:

Acciones dinámicas y participativas.- Levantar a las personas de la silla y “moverlos” es crucial para mejorar, nos sólo su atención e interés, sino también su participación en el curso. Breves juegos con pelotas u otros elementos suelen gustar mucho y hacen que la formación ser muy dinámica.

Escenificaciones divertidas.- Demostrar los conceptos e ideas que tenemos que transmitir mediante breves escenificaciones divertidas permite mantener una sonrisa en los asistentes y fijar mejor las ideas en su mente. Hacemos reÍr a la gente, así relajamos sus "miedos" y pasándoselo bien, mejoramos su participación, atención y aprovechamiento.

Trabajo en equipo.- Que los participantes puedan trabajar codo con codo con otros compañeros, compartir experiencias, observar que otros tienen los mismos problemas que tú, y, sobretodo, conocerse mejor, es una de las cosas que más gusta de los cursos y que luego más recuerdan.

Adaptación de las dinámicas al momento del día.- Es imprescindible realizar a cada hora su dinámica adecuada. Impartir teoría a media mañana, cuando los niveles de atención y energía son mayores, realizar dinámicas o juegos tras la comida, cuando hay “peligro de dormirse”…

Actividades multimedia.- Utilizamos vídeos y “audio-casos” con ejemplos teatralizados de acciones del día a día, en las que se aplican las técnicas del curso. Para estos cursos, podemos ver ejemplos de un check-in en recepción, un camarero que atiende en la terraza, la venta de un up-selling o la resolución de una queja de un cliente. Además, todos los audio-casos se realizan a medida de los participantes, lo que los hace más próximo a su “día a día”.

Técnicas de “Gamificación”.- Convertir algunas actividades en juegos o concursos facilita la implicación y motivación de los participantes. 

Crear expectación.- Desde el principio del curso creamos expectación para que los participantes se impliquen más y tengan más ganas de participar en el curso. Por ejemplo, finalizamos cada jornada con momentos álgidos que provoquen mantener las ganas de volver al día siguiente.

Una formación EMOCIONAL.- Las emociones son el mejor “fijador” de nuestra mente y el realizar una formación emocional nos permite que los asistentes se impliquen de verdad, se sientan próximos al formador y se vean reflejados como personas que son. Sentimos y compartimos emociones con nuestros alumnos y nos aproximamos a su realidad de una forma más profunda.

 

7. UNA FORMACIÓN MOTIVADORA

Uno de los objetivos más importantes de nuestros cursos es que los asistentes salgan con unos elevados niveles de motivación. Esta es fundamental para una mejor aplicación de los conceptos aprendidos en su día a día.

Esta alta motivación la logramos gracias a un refuerzo continuo en el aula. Muchos asistentes no saben o no están acostumbrados a que les digan lo bien que lo hacen –lamentablemente el refuerzo es una acción que no muchos jefes suelen utilizar- y piensan que van a ser corregidos mucho más. Cuando ven lo bien que lo hacen o lo mucho que aprenden cuando se equivocan, cuando aprecian que nadie está “juzgándoles” y que se valora su esfuerzo y su actitud de mejora, la mayoría lo aprecian y suele resultarles el curso como una “inyección” de energía motivadora.

En el 100% de nuestro cursos, la principal apreciación que nos hacen los jefes directos de los asistentes al curso es que “han salido muy motivados”.

 

8. BUSCANDO SIEMPRE EL COMPROMISO

Es crucial que se apliquen los conceptos aprendidos durante el curso una vez finalizado este. Si no, no se obtendrán resultados de la formación.

Entendemos que existen numerosas diferencias entre los participantes de un curso, tanto diferencias personales, como diferente niveles profesionales, de conocimientos, de sus puestos de trabajo, etc. Incluso en muchas ocasiones los participantes vienen de diferentes centros de trabajo con grandes diferencias entre ellos.

Es por eso que trabajamos mucho el compromiso individual para que cada uno busque las nuevas técnicas, herramientas e ideas que piensa aplicar en su día a día y nos encargamos de que se comprometan a ponerlas en práctica y vemos su evolución en la fase de Seguimiento. La concienciación es fundamental y para ello ponemos especial hincapié en la necesidad de aplicar lo aprendido y mejorar con ello nuestro propio desarrollo. Si le ven un beneficio directo es más fácil que puedan llevarlo a la práctica y esforzarse lo suficiente para obtener resultados.

 

9. HERRAMIENTAS, IDEAS Y TÉCNICAS APLICABLES Y PRÁCTICAS

El compromiso del que hemos hablado se logra en gran medida gracias a que las herramientas, ideas y técnicas que se enseñan en el curso son aplicables de forma inmediata y mejoran los resultados del trabajo. Permiten trabajar mejor y aumentar la productividad.

Todas estas herramientas se han extraído de nuestra propia experiencia y de la experiencia de los miles de alumnos que han pasado por nuestros cursos a lo largo de las amplias carreras profesionales de quienes integramos Apprens.

Entendemos que de un curso de algunos días de duración se han de obtener esas pocas herramientas o técnicas que permitan “mejorar la vida” de los alumnos y, de esta forma, mejorar también, no sólo sus aptitudes, sino también, sus actitudes hacia la propia formación.

Además, algunos de los aprendizajes obtenidos en el curso lo van a poder aplicar en su vertiente personal, mejorando su día a día también en su vida privada, lo que enriquece mucho más a las personas.

 

10. MEJORANDO CURSO TRAS CURSO

“El próximo curso, mejor”: esto es lo que queremos que piensen nuestros alumnos cuando pasa el tiempo tras un curso de formación. Si su experiencia ha sido positiva, si han logrado obtener resultados, si han mejorado gracias al aprendizaje, el próximo curso será mejor sobre todo gracias a su mejora en la actitud hacia la formación.

Por otro lado, nuestros cursos mejoran uno tras otro, gracias a la experiencia que vamos adquiriendo respecto al grupo anterior. Fijamos nuestra atención en la obtención de experiencias ejemplarizantes de la propia organización lo que facilita la enseñanza a los próximos grupos. También observamos qué dinámicas funcionan mejor dependiendo de la época del año y las vamos mejorando curso a curso.

Gran parte de nuestro éxito es debido a un constante aprendizaje propio, a un profundo análisis post-curso y a un desarrollo de los informes para el cliente en profundidad.