LAS 10 VENTAJAS DE LA FORMACIÓN PRESENCIAL

19 de marzo de 2014

 

Siempre que vamos a vender formación a las empresas, me preguntan qué beneficios tiene la formación presencial frente a otros sistemas, como la formación online. Y casi siempre la primera reserva que tiene el empresario es el tiempo que sus empleados han de dejar de realizar sus labores cotidianas para asistir a un curso. 

Es obvio que esto puede ser una dificultad y que hay que saber programar un proyecto de formación para que afecte lo menos posible a la productividad de la empresa. Pero de la misma forma que, por ejemplo, un taxi precisa una revisión, los profesionales necesitan parar en su quehacer diario y "pasar por el taller".

Veamos cuáles son las 10 ventajas más importantes que nos ofrece la formación presencial:

 

1. Es un 'Kit-kat'

Hacer un paréntesis de dos o tres días en la rutina semanal de un profesional puede ser muy beneficioso, todos necesitamos un descanso de vez en cuando y dedicar tus horas de trabajo a otras tareas que no son las habituales resulta muy positivo para la mayoría de la gente.

 

2. Compartir el tiempo con los compañeros de otra forma

Ver a tus compañeros en situaciones nuevas, compartir con ellos varias horas de 'aula', realizar trabajos de equipo, pensar juntos, conversar... son cosas que no se suelen hacer en las labores rutinarias. Normalmente vemos a nuestros compañeros, jefes o subordinados en situaciones similares y verlos fuera de ese contexto y compartir cosas nuevas, es altamente estimulante, además de que genera mucha más sensación de pertenencia al grupo. Es te punto es uno de los más valorados por los asistentes a los cursos presenciales.

Trabajo en grupo

3. Observarse en el 'laboratorio'

El aula es un 'laboratorio' en el que podemos reflejar situaciones laborales -entrevistas a clientes, presentaciones en público, negociaciones. etc.- sin los peligros de la realidad. Muchas personas agradecen al final del curso haber visto análisis y correcciones de su forma de hacer las cosas que, en el día a día, no se da. 

 

4. Es motivación

Un buen curso, con unas directrices concretas y aportando nuevas herramientas que faciliten a partir de ese día el trabajo diario, es siempre una motivación para los profesionales que buscan mejorar en su rendimiento. Además, el apoyo y refuerzo del formador hacia cada asistente puede resultar un empuje muy importante para su auto-motivación.

 

5. Análisis directo de los problemas

Sólo en la formación presencial -y también en el coaching- se puede analizar directamente los problemas que tienen las personas, qué dificultades se encuentran, que obstáculos impiden su total desarrollo, etc. Es crucial el diálogo con los participantes para que "se abran" y muestren todo lo que 'no va bien'.

 

6. La búsqueda de soluciones consensuadas

La formación presencial permite realizar una búsqueda de soluciones a problemas de forma conjunta, entre todos los asistentes. De esta forma, al ser las soluciones consensuadas, es más fácil que sean aceptadas y llevadas a la práctica, lo que las hace mucho más efectivas que si no solucionas aportadas por la directiva.

Compromiso

7. Es compromiso de grupo

Cuando el grupo se adhiere a la dirección en que se realiza la formación, es muy fácil que las personas adquieran un compromiso de mejora. En este caso, se produce un efecto de 'imitación' o 'contagio' mediante el cual se suele lograr el compromiso de todos los participantes, con excepciones muy contadas.

 

8. Es el principio del cambio

A mí me gusta definir la formación presencial como "La Palanca del Cambio"; es el 'activador', la espoleta que arranca el cambio en las personas, en los procesos, en la forma de hacer las cosas y, en definitiva, en la búsqueda de los resultados. Al realizar el compromiso grupal, al haber visto las herramientas de forma conjunta, aumenta la provabilidad de que estas se pongan en marcha, ya que después del curso unos y otros se sirven de apoyo para llevarlas a cabo.

 

9. Es una muestra de reconocimiento

"Soy importante para mi empresa, por eso me da formación". Aunque siempre hay el que ve la formación como un 'castigo' más que como un premio, la mayoría se sienten bien al ver que su organización piensa en él y en su desarrollo. Para que esto ocurra es importante que el curso sea enriquecedor tanto a nivel profesional como a nivel personal. Y también es importante que los participantes vean antes, durante y después del curso, que sus líderes le dan importancia al mismo.

 

10. Aumenta el sentimiento corporativo

Durante un curso se suelen transmitir los valores de la empresa, que, aunque a menudo ya se exponen en otros formatos, no todo el mundo los tiene presentes. Muchos de los participantes se van del curso con un sentimiento de orgullo de pertenecer a esa corporación, de formar parte de ella y de sentirse importante como un eslabón de la cadena. Por eso es imprescindible que en los cursos se escuche sus opiniones, se le haga partícipe de las decisiones y se le muestre constántemente lo que la organización le ofrece.

 

Hoy en día, con la situación actual, es más importante si cabe la motivación y el desarrollo de las personas para aumentar su productividad. Y la formación presencial es una herramienta fundamental para que esto suceda.

Etiquetas: