Los 3 ingredientes básicos: Calidad, Humildad y Cariño.

Autor

Carlos Caballero
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Recientemente hemos descubierto una brasería en la que, además de comer bien, te sientes mejor. No sólo por cómo se come, si no quizá más importante, por cómo te tratan. “Can Canal” se llama, y está en Sant Martí de Centelles, en la comarca de Osona.

 

Quiero presentar como ejemplo a este restaurante de los 3 ingredientes básicos de todo servicio al cliente: Calidad, Humildad y Cariño.

 

La búsqueda de la mejor calidad en el producto.

Esto es el principio básico del respeto al cliente: ofrecerle la mejor calidad posible en todos los productos. Si te dedicas a servir embutidos, que sean de altísima calidad. Así nos lo contaba Jaume, uno de los propietarios de esta brasería: “Antes me dedicaba a la comercialización de productos de charcutería y por eso he adquirido una larga lista de los mejores productores de embutidos de España – y nos empieza a lanzar la lista de embutidos: - El chorizo de León, el fuet de Vic, el morcón de Salamanca, la longaniza de Queralbs,… Y lo mismo con los quesos, el mejor manchego curado,…”

calidad máxima

La búsqueda de la mayor calidad a un buen precio es un síntoma del cuidado de un establecimiento hacia sus clientes. “Nosotros –sigue explicando el propietario- no hacemos muchos platos. Si un cliente quiere buenos callos, aquí no los va a encontrar… pero lo que hacemos, lo hacemos de una altísima calidad”.

Y así es en todo: buen “pa amb tomàquet”, excelentes carnes, muy buenas “mongetes”, un gran “alioli”… Y lo mismo en los postres: el “coulant” es sencillamente delicioso. Pero quizá lo que más sorprende es la calidad en la sobremesa: con el impresionante “Irlandés” o los maravillosos “Gyn-tonics”, sin menospreciar otros cócteles, como los mojitos o la caipiriña.

El relevo del dueño, su hijo, ha adquirido una gran destreza –podríamos tachar de maestría- en la elaboración de gyn-tonics; de nuevo, la búsqueda de la calidad en los ingredientes: he contado más de 40 ginebras, incluyendo las número uno del mercado. Como decíamos, gran calidad… y a un excelente precio (6.5 euros por un gyntonic “Premium”)

 

Humildad, otro ingrediente imprescindible en el servicio al cliente

El local es humilde, sencillo, sin grandes adornos ni un mobiliario caro. Sin duda, todo eso revertería en una cuenta algo engordada.

Cuando encuentras un establecimiento en el que los profesionales te atienden con humildad, te venden el producto pero sin que parezca que te están haciendo un favor, sino todo lo contrario, agradeciendo que hayas venido… eso te llena y te satisface como cliente.

Podrían copiar esta fórmula muchas grandes cadenas que han seleccionado profesionales de la venta de “alto nivel”… pero quizá con una menor altura en “calidad humana”.

Sencillez y humildad

 

Cariño: el ingrediente mágico

Cuando Jaume –el propietario- te cuenta con emoción en sus palabras cómo pensó en adquirir unas mascotas y pensó en los burros como animales nobles… te transmite un cariño hacia los animales, un respeto hacia el entorno y la naturaleza… Ese mismo cariño que pone en la atención al cliente, que hace que salgas con una sonrisa y con un pensamiento: “volveré”.

Cuando un profesional, ya sea propietario de un establecimiento, o un vendedor sin más, trata con ese cariño a los clientes, demuestra amor por su trabajo, amor por su negocio… Demasiado a menudo en mis cursos me encuentro vendedores/as que muestran desprecio a los clientes: “ese cliente pesado…”, “los clientes no saben…” Yo les digo: “Si no quieres a tus clientes, ¿cómo pretendes que ellos te quieran a ti?

En los tiempos que corren, con la economía resentida, las personas miran mucho en qué gastan su dinero. Y lo van a hacer con gusto si, además de sentirse complacidos por una buena calidad, se sienten bien, se sienten queridos y, en definitiva, se sienten bienvenidos.

cariño